Los orígenes de la Carrera Oficial se remontan al año 1604. Antes de aquella fecha, las cofradías hacían estación a distintos templos del entorno de la feligresía lo que provocaba que muchas cofradías se cruzaran entre ellas, provocando disputas que no siempre acababan bien. En tal estado de cosas, el Cardenal Niño de Guevara firmó un sínodo por el cual se le imponía a las cofradías ir a hacer la estación de penitencia a la Catedral. Las de Triana, debían hacerlo a Santa Ana, algo que se mantuvo hasta 1830 cuando La O cruzó por primera vez el puente de barcas para hacer la estación de penitencia a la Catedral.

    Posteriormente, en el año 1777, y para solucionar problemas de horario e itinerarios, y habida cuenta de las desaveniencias entre las cofradías por el orden de paso por la Carrera Oficial, Carlos III mandó montar dos tribunales para controlar el paso de las hermandades. El primero de ellos se situaba en una casa situada en el cruce de la calle Sierpes y la calle Cerrajería; el segundo, en el cruce de Sierpes con la calle Entrecárceles. Por entonces, la Carrera Oficial cubría Cerrajería, la Plaza del Salvador, la Plaza de San Francisco y la Catedral.

    En 1918 se establece un control eclesiástico y otro civil quedando la Carrera Oficial muy parecida a la conformación que tiene actualmente. Hoy día la entrada en la Carrera Oficial se realiza por la Plaza de la Campana, se continúa por la calle Sierpes, la Plaza de San Francisco, la Avenida de la Constitución, la Catedral -a la cual se accede por la puerta conocida con el nombre de Puerta de San Miguel y se sale por la Puerta de los Palos- y la Plaza de la Virgen de los Reyes, a los pies de la Giralda. Los controles que efectúa el Consejo General de Hermandades y Cofradías se realizan en la Campana (donde las hermandades solicitan la venia para su paso), la Plaza de San Francisco, Puerta de San Miguel y Puerta de los Palos.

    Hoy en día por todos los lugares de la Carrera Oficial hay dispuestas sillas para ver las cofradías. Estas sillas se solicitan durante la Cuaresma en un local de la calle Sierpes y son administradas -salvo las del interior de la Catedral- por el Consejo de Hermandades y Cofradías. La Plaza de San Francisco es una zona en la que en lugar de sillas hay palcos y son ocupadas por el sistema de abonos. Sin embargo, no es esta plaza el lugar donde mejor se pueden ver las cofradías dentro de la Carrera Oficial, sino en La Campana. Allí, las cofradías tratan de exhibir toda su majestuosidad en el arte de llevar los pasos y guardan una compostura idónea. Esto no es más que el recuerdo de otros tiempos, del origen de la Carrera Oficial a principios del siglo diecisiete, cuando la gente se agolpaba para ver las cofradías, y éstas, sentían la necesidad de mejorar, año a año, su aspecto estético.


FRB - 12/03/2000
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