Algunas Recomendaciones para los Visitantes
(I)






Primeramente vamos a tratar algunos aspectos relacionados con su legada y estancia en nuestra ciudad. Espero que les sean útiles.
 
 

1.- La Ciudad en Semana Santa

    Desde el inicio de la Cuaresma la ciudad siente la cercanía de la Semana Santa. Las calles se impregnan de un perfume muy característico: el olor a azahar.  El clima va mejorando y la ciudad toma una luz y un color muy característico.

    A partir del Domingo de Pasión, o sea el domingo anterior al Domingo de Ramos, una especial efervescencia se nota en la ciudad. En ese día se celebra el Pregón de la Semana Santa. Se trata de una exaltación de nuestra Semana Mayor  que es pronunciado por alguna persona con gran afinidad a nuestras cofradías y a nuestra fiesta. El Domingo de Pasión es el definitivo punto de partida.

    El Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión -días previos al Domingo de Ramos- ya pueden contemplar algunos pasos en las calles de Sevilla. Esto se da generalmente en los barrios alejados del centro donde la devoción de sus vecinos se pone de manifiesto a la vez que se amortigua el no poder procesionar durante la Semana Santa debido a su lejanía de la Catedral, punto de inflexión de la estación penitencial de las cofradías. No pierdan la oportunidad de asistir a algunas de estas procesiones como antesala a lo que podran ver durante la Semana que va a iniciarse.

    Al despertar un Domingo de Ramos puede notar la increíble multitud de gente que hay en la calle. Si además hay un sol radiante y huele a azahar, tenga la seguridad de que dificilmente podrá ver algo igual. A partir de aquí la ciudad vive por y para la Semana Santa.  El ambiente, el olor, las calles, la gente, todo es distinto.

    Podrán notar como la ciudad cambia completamente en muy pocas horas. En la mañana, el tráfico intenso queda completamente anulado pocas horas después, convirtiendo a Sevilla en una ciudad completamente peatonal. Pero antes de que eso suceda verán personas perfectamente trajeadas, con lazos y adhesivos en las solapas de sus chaquetas o camisas como signo distintivo de haber ido a  los templos a contemplar los pasos que van a procesionar por la tarde. Muy pronto verán algún nazareno dirigiéndose a su iglesia por el camino más corto para iniciar su estación de penitencia. Antes y durante el almuerzo ya hay cofradías en la calle, empieza a moverse la ciudad. Grupos de jóvenes con bocadillo atado a la cintura buscan el primer paso del día. Hombres y mujeres con auriculares para no perderse ningún detalle de lo que sucede en otros puntos de la ciudad;  todo ello en el camino hacia el crepúsculo que dará lugar a una noche que iluminarán las cofradías al son de una música muy particular.

    Y asi prácticamente un día tras otro. Comprobarán como el tiempo durante esta Semana Santa toma una dimensión distinta. Tendrán la sensación de haber vivido, a la vez,  la semana más corta y más larga de su vida. Cuando llegue el Domingo de Resurrección creerán que el Domingo de Ramos pasó hace mucho tiempo...

  No tardarán en comprobar la increíble capacidad de transformación que tiene Sevilla durante la Semana Santa. Compruébenlos ustedes mismos y sean bienvenidos.

2.- Como llegar

    Sepan ustedes que en Sevilla la utilización del coche en Semana Santa es practicamente imposible. El acceso al centro de la ciudad está prohibido desde primeras horas de la tarde y hasta las primeras horas de la madrugada, por lo que si van a estar durante varios días en Sevilla, aconsejaría usar otros medios de locomoción para llegar: las Estaciones de Autobuses y de Trenes están muy cerca del centro urbano y los servicios de transportes provinciales disponen de buenas combinaciones horarias durante estas fechas. No obstante si prefieren venir en coche sería conveniente dejarlo en algún parking vigilado o en el del mismo hotel si éste dispone de tal servicio. Aunque les parezca caro, a la larga pueden evitar cualquier susto o enojo y resolverán, sin duda, un buen problema.

3.- Donde Alojarse

    Dado que las cofradías transcurren por las zonas céntricas de la ciudad  es obvio que lo ideal es alojarse en algún lugar próximo al centro y si es posible en él. Si quieren ver alguna cofradía en algún lugar más alejado de éste siempre podrán optar por coger un taxi que le dejará muy cerca de su lugar de residencia. En Sevilla, como en muchas ciudades, la relación precio/cercanía al centro es directamente proporcional: cuanto más al centro más caro. La relación calidad/precio depende, como todo, del lugar escogido para alojarse. Y como es lógico los precios no son los mismo que en otra fecha del año. En la última parte de estas recomendaciones pueden ver una lista de hoteles céntricos.  Eso sí, reserven sus habitaciones con antelación, con meses a ser posible.

4.- Donde Comer

    Como se suele decir, sobre gustos no hay nada escrito. Depende de como, cuanto  y el qué quiera comer encontrará infinidad de sitios donde satisfacer su apetito según sus necesidades. Pero sepa que en Sevilla hay una larga tradición de tapas. Las tapas son pequeños platos con una pequeña cantidad de comida que no llega a alcanzar la media ración. Prácticamente todos los bares de Sevilla muestran una lista con su variedad de tapas. A diferencia de otros lugares de España, desgraciadamente quedan pocos sitios en la ciudad donde al consumir una bebida le acompañan una tapa gratuítamente pero no se preocupen, suelen estar a un precio muy módico. También al final de estas recomendaciones encontrarán una pequeña muestra de restaurantes y una lista de "lugares de tapeo". Que aproveche y no abusen de la bebida.

5.- La Ropa

    Pese a que el clima sevillano se distingue por ser muy benigno, en primavera suelen darse cambios meteorológicos con relativa frecuencia. Por esto le aconsejaría que no se olvidasen de incluir en su maleta una rebeca o algún chaleco para la noche pues suele refrescar. Por otra parte van a realizar grandes recorridos a pie por lo que el calzado deber ser cómodo, de lo contrario, recuerden, se arrepentirán. Traigan de todas formas tiritas por si acaso. Y una última cosa, ¡no traigan el paragüas!, no. Es un mal presagio para los que nos gusta la Semana Santa. Si llueve, las cofradías no salen y se pierde el esplendor de ellas. Y es que, aunque no sea el único cometido de las cofradías durante el año completo, es un pilar fundamental y la imposibilidad de realizar la estación de penitencia por la lluvia lleva aparejada el desconsuelo y la tristeza. Si llueve hagan una cosa, tomen un vinito con una tapa en algún bar y manténganse alerta con alguna radio que retransmita la situación de las cofradías. Pero mejor no pensar en eso...


 

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