Algunas Recomendaciones para los Visitantes
(III)
Jueves Santo - Viernes Santo (Madrugada) - Viernes Santo (Tarde)
Sábado Santo - Domingo de Resurrección


Han llegado ustedes a los días grandes de la Semana Santa de Sevilla. Van a vivir la elegancia, los contrastes, el romanticismo y la melancolía en muy pocas horas. Cuando se levanten el Sábado Santo les parecerá que la mañana del Jueves Santo fue hace horas y cuando se acuesten casi todo habrá acabado. El sentimiento que se vive desde las primeras horas del Jueves Santo hasta las últimas del Viernes Santo es difícilmente explicable. Si han venido a conocer la Semana Santa de Sevilla verán que no me equivoco.
 
 

15.- Jueves Santo

    Hoy es un día en el que hay que levantarse tempranito. Si han traído algún traje o vestido, hay que engalanarse. Hoy podrán comprobar la cantidad de mujeres que van vestidas de mantilla. Hay que visitar los Sagrarios, hay que tomarse un café con unas torrijas  y hay que oler Sevilla. Vayan preparándose, hoy es un día distinto.

    Hay que comenzar visitando templos. Tenga en cuenta que a los de las cofradías del Jueves Santo hay que unir las de la próxima madrugada de Viernes Santo. De todas formas no desespere, están todos situados céntricamente. Y por supuesto  no olvide cruzar el Puente de Triana (Isabel II) para ver a la Esperanza en la mañana del Jueves Santo. Verá mucha gente y verá colas larguísimas en determinados templos pero es inexcusable el visitar la Iglesia de Santa Catalina (Monumento Nacional), la Parroquia de la Magdalena, la Iglesia de la Anunciación,  y por supuesto la Basílica del Gran Poder, la de la Esperanza de la Macarena y la Capilla de los Marineros donde está la Esperanza de Triana. Cuando acabe almuerze y descanse un poco que la tarde y la noche serán largas. Las cofradías del Jueves Santo se ven muy bien a pesar de la gran cantidad de gente que hay en la calle. No pierda detalle de las antiguas túnicas de nazarenos de la Exaltación, las cruces arbóreas de la Quinta Angustia, el recuerdo decimonónico de la cofradía del Valle y la exhuberania del Señor de Pasión. En mi opinión el Jueves Santo es un día no del todo aprovechado debido a ser la antesala de la madrugada, esprímanlo y vívanlo, merece la pena. Las cofradías de éste día tienen un encanto especial. Si les parece, después de ver Pasión subir la cuesta del Bacalao (calle Argote de Molina) o ver con suma tranquilidad a la cofradía del Valle en la calle Cerrajería, nos retiraremos a descansar.
 

16.- Viernes Santo (Madrugada)
 

    La madrugada del Viernes Santo es algo especial en Sevilla. Es la noche de los grandes contrastes en todos los sentidos. La forma de salir a ver las cofradías dependen de cada persona. Algunos aprovechan para recogerse muy temprano el Jueves Santo y salir a ver cofradías nada más iniciada la Madrugada; otros, en cambio nos recogemos cerca de la medianoche del Jueves Santo y salimos tras unas brevísimas horas de descanso en las que, dicho sea de paso, no se descansa. También hay gente que, independientemente de la hora, alternan entre ver cofradía de negro y de color (las de negro se hacen especialmente serias este dia). Y es que a pesar de ser solo seis cofradías las que hacen estación de penitencia a la Catedral durante la madrugá, son difíciles de ver. Aquí si considero oportuno proponerles algunos itinerarios para que le sirvan de referencia.

    El primer itinerario podría iniciarse tarde, tras descansar algunas horas y viendo primeramente las hermandades que van en silencio. Hacia las 4 de la  madrugada podemos comenzar viendo El Silencio por la calle Orfila, de ahí podemos admirar al Señor del Gran Poder por la calle Zaragoza o Gravina (hay que quedarse parado) para seguidamente ver El Calvario por la calle Castelar. Si nos fijamos no solo habremos andado más bien poco sino que nos habremos quitado de cruzarnos a un buen número de salvajes que andan sueltos por ahí durante esta noche (hay de todo en la viña del Señor). Además tras ver al Calvario en la calle Castelar (se ve perfectamente bien) podemos tomarnos unos churros sin alejarnos de la zona y esperar en la calle Adriano a la Esperanza de Triana. No se pierdan el misterio en  la puerta de la capilla del Baratillo. Luego debemos cambiar de tercio y alejarnos hasta la calle Feria para ver y disfrutar con la Esperanza Macarena y finalmente acercarnos hacia la zona de la calle Imagen para ver el caminar de Los Gitanos.

    Como esta noche es de los contrastes podemos ir variando y ver una hermandad de silencio y otra que no lo sea y empezar la madrugada desde sus inicios. Puede comenzar viendo salir El Silencio teniendo presente que ha de estar una hora antes en la puerta para poder tomar sitio y escuchar la saeta que se le canta a la Cruz de Guía. A continuación puede salir hacia la zona de la Alameda y calle Feria para ver la Macarena. Tenga en cuenta que hay mucha gente pero no es imposible. Si de ahí se marcha hasta la calle Murillo o la Magdalena podrá ver a la Esperanza de Triana. No ha de moverse mucho para llegar a la Plaza del Museo o calle Miguel de Carvajal y ver entre naranjos al Señor de Sevilla, al Señor del Gran Poder. Descanse un poco si quiere y márchese a ver entrar entre las primeras luces del alba a la hermandad de El Calvario en San Pablo. Por último, tómese un buen chocolate con churros y espere por el Salvador a Los Gitanos. Habrá vivido una intensa madrugada de ésta forma.

    Entre estos dos itinerarios hay mucha variedad de formas y recorridos, particularmente suelo adoptar el primero de ellos variando cada año. Permítame que no le cuente ningún punto negro en cuanto a masificación de gente se refiere, pero es que la madrugá está repleta de personas. Tenga mucha paciencia y disfrute. No va a poder descansar mucho pero no se preocupe la tarde del Viernes Santo que le espera, una tarde romántica donde las haya y con el sabor añejo de otro tiempo, ha de disfrutarla al máximo. Ya tendrá tiempo de descansar.
 

17.- Viernes Santo (Tarde)
 

    Si se acuesta sobre las once o doce de la mañana no olvide poner el despertador prontito. Levántese sobre las cuatro de la tarde, almuerze y tómese unas torrijas que le resultarán muy energéticas después de la paliza que lleva ya dada. El Viernes Santo pueden verse bien las cofradías, hay gente (sin duda cada vez más) pero puede andar perfectamente por todos lados. Si puede vea la cofradía romántica por excelencia, La Carretería, por su barrio, por la estrechez de Rodo, Antonia Díaz o, mejor aún, véala entrar: la estrechez de la calle y el gran tamaño del paso requiere la pericia de costaleros y capataces. Otro momento culminante que no olvidará será ver El Cachorro por el puente.. Ande un poco para Triana y vea el discurrir tranquilo de la hermandad de La O. Y no olvide finalizar viendo entrar a la Sagrada Mortaja en un silencio sepulcral solo roto por las campanillas del Muñidor y en una oscuridad desvelada por los dieciocho ciriales que lleva la hermandad en recuerdo de las personas que asistieron al entierro de Jesús. Cuando se acueste empezará a notar la nostalgia del fin de la Semana Santa, muchas experiencias vividas en poco tiempo, pero no decaiga, mañana aún podremos contemplar un gran día de Semana Santa.

18.- Sábado Santo

     El Sábado Santo tiene un aroma bien distinto. Quizás menos gente y comercios abiertos. Son solo cuatro cofradías las que procesionan pudiéndolas contemplar con facilidad. Una de las cofradías más completas de la Semana Santa Los Servitas, mi cofradía de siempre, puede verla por cualquier parte de su recorrido pero llena su encanto entre los perfiles de la Plaza de San Marcos, Bustos Tavera y Doña María Coronel, si puede ser, véala a la vuelta cuando regresa a su Capilla. La Trinidad, con sus tres pasos, rompe el contrapunto de un día con su espléndido paso de palio, es la que más nazarenos que lleva en el día de hoy. Por su parte el mejor lugar para contemplar con detalle el curioso desfile procesional del Santo Entierro es en la Carrera Oficial pues a partir de ahí se retiran buena parte de las autoridades, pero si no puede estar en ella  puede verla en los andenes del Ayuntamiento en la Plaza Nueva. Por último la Soledad de San Lorenzo pone fin (de alguna o de otra manera) a los desfiles procesionales por la Carrera Oficial y, hasta que no se instauró como hermandad de penitencia La Resurrección, cerraba la Semana Santa. Contémplela en cualquier lugar de su recorrido, todo olerá a final.

19.- Domingo de Resurrección

    La Resurreción pone fin a la Semana Santa. Sale de madrugada en las cercanías de las cinco de la madrugada. Mi consejo es que vaya a verla salir desde la puerta ojival de Santa Marina se ve con mucha tranquilidad y puede que le sirva para recordar -aunque sea infimamente- lo que vivió en la madrugá. Sino quiere levantarse tan temprano tiene toda la mañana para ver la cofradía rodeada de muchísima gente. Gente que aumenta a raudales al entrar la cofradía. Cuando la vea todo habrá terminado pero el recuerdo de una Semana Santa en Sevilla le perdurará durante toda su vida y yo me quedará con la esperanza de que vuelva el próximo año para repetir la experiencia.


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